domingo, 25 de octubre de 2026

NO NORMAL

 

El abandono. Pilar Iturralde 2026

En alguna publicación amiga se está haciendo referencia a una iniciativa del ámbito científico que vienen a decir que estamos entrando en una nueva realidad marcada por límites, tensiones y cambios profundos. Que los precios suben, los recursos escasean y la energía está empezando a dejar de ser abundante. No es una crisis puntual sino el inicio de un cambio de sistema. Un hecho inevitable porque durante décadas hemos vivido sobre una energía abundante y unos recursos que parecían infinitos. Pero esa base se tambalea. 

Científicos de varios campos como Antonio Aretxabala, Carlos Taibo, Alicia Valero, Antonio Turiel o Margarita Mediavilla, (algunos enlazados en la cabecera de este blog) por citar solo unos pocos, coinciden en la singularidad del momento que vivimos. Porque, si ya era conocida la finitud de los recursos naturales que han sustentado el crecimiento tecno-capitalista, la incursión de la dialéctica de la guerra por la supremacía mundial y de la involución social que parece tender hacia estados de corte corporativo están complicado el panorama y, so pena de caer en un marasmo apocalíptico, la sociedad en su conjunto debería entrar en un proceso sosegado de análisis y valoración de las realidades. La esperanza es posible, pero requiere valentía para ponerla a trabajar. 

Percibiendo el planeta como un ser vivo, con un metabolismo del que somos parte y partícipes, veríamos que la abundancia de recursos físicos, biológicos y sobre todo energéticos, que permitió el tremendo crecimiento del siglo XX, ya no es tal y  sabemos, desde mediados del siglo, que el crecimiento no puede tender a infinito. 

Vivimos una realidad marcada por una disminución de capacidad adquisitiva con mayor impacto en los sectores menos favorecidos y por el desmantelamiento de políticas ambientales a la vez que se prioriza la competitividad y una seguridad basada en el armamentismo. Asistimos a la intensificación, exclusión y criminalización de la migración, a la intensificación de discursos de salvación individual, enriquecimiento especulativo y desprecio a los valores "del común". 

Todo lo anterior en un ambiente de recrudecimiento de las guerras en zonas con recursos energéticos o  materiales estratégicos para seguir alimentando la idea de que es posible crecer de manera infinita en un planeta de recursos finitos. Una escalada bélica  consecuencias  imprevisibles. 

Se induce un estado de crisis creciente en el norte global, que se está abordando con el sometimiento de la población propia, para controlar el descontento interno y una espiral del estado de  guerra hacia el exterior para conquistar violentamente los recursos remanentes e impedir el acceso a los competidores. El resultado es un mundo en llamas a causa de los hidrocarburos. 

Un mundo abrasado por el cambio climático  y por el fuego de la guerra para lograr ese acaparamiento. No es de extrañar que se propague por toda Europa donde hace tiempo que se le está robando el futuro a una población ahora desnortada, transfiriendo el botín a las arcas de las oligarquías. 

Asistimos al fenómeno "NO MIRES ARRIBA" energético. Las sociedades se comportan como yonquis, adictos al petróleo que, al quedarse sin su dosis, no buscan desintoxicarse, sino recurrir a la fuerza para satisfacer su necesidad y, en consecuencia, prolongar su adicción.  

Corremos el peligro de que el incremento de costes de la energía provoque, si no el fin, sí una grave crisis de la era de expansión económica que dábamos como imperecedera. Habrá que asumir que el tiempo del petróleo barato, aquel con gran Tasa de Retorno Energético, ha terminado y ello podría desencadenar una grave secuencia de acontecimientos a escala global debido al aumento continuado de los costes de extracción.

Pensar que la sustitución de las energías fósiles por renovables sin otras actuaciones, pueda posibilitar la continuidad del crecimiento económico tal como se ha desarrollado hasta ahora es una ingenuidad suicida. En la actualidad poco más del 20% del consumo energético es eléctrico. No todos  los procesos industriales son susceptibles de electrificación y otros tampoco lo son en el corto/medio plazo.  Además habría que considerar también que procesos industriales importantes necesitan de materiales críticos que no son precisamente abundantes.


El librepensamiento interpela a adoptar una postura crítica y militante que traspase la actualidad social y política que inunda nuestra cotidianidad. Creemos necesario un pensamiento sosegado alejado de cualquier apriorismo simplista y, las más de las veces, interesado y dirigido por los mismos intereses empeñados en la explotación masiva de los recursos del planeta. Un planeta que empieza en el suelo que cada uno pisa cada día.

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Comer pan sin esperanza es igual que morirse poco a poco de hambre. 

Pearl S. Buck











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