¡Hola! Soy Luna y esto es LiteraLuna. En este espacio voy a compartir recomendaciones, y quizá alguna reseña, de las lecturas con las que voy coqueteando y de las que necesito hablar.
Para inaugurar esta sección, hoy quiero recomendar "Todos nuestros ayeres" (1952) de Natalia Ginzburg. Es una novela coral que se sitúa en la Italia previa y durante la Segunda Guerra Mundial, que sigue la juventud y el día a día de dos familias mientras su mundo va cambiando radicalmente, transformando sus rutinas, sus amores y su inocencia.
De hecho, una de las razones por las que este libro me está gustando tanto es porque casi todo se ve desde los ojos de Anna, la más joven. Me encanta esa inocencia con la que empieza, escuchando a sus hermanos hablar de los alemanes o del fascismo o de la revolución sin entender muy bien lo que ocurre, o viendo a sus vecinos entrar en la cárcel sin razones demasiado claras. Esa misma inocencia se transforma de golpe cuando se enamora por primera vez, pierde a su hermano mayor, se queda embarazada sin saber qué hacer ni a quién contárselo y comienza a comprender las consecuencias en su casa y en su familia de esa tal “guerra”.
Natalia Ginzburg escribe todo esto de una forma directa y sin demasiados adornos. Cuenta anécdotas muy profundas como si fuera una charla tranquila, centrándose en los pequeños detalles de la vida. Su forma de narrar tiene una naturalidad brutal, sin dramas exagerados, pero con una verdad que atraviesa.
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Recomendaría este libro quienes améis las historias reales, los hechos que de verdad han ocurrido en este mundo y las vidas y los dolores de quienes tuvieron que vivirlos. De algún modo, esta novela hace que sus personajes se sientan increíblemente vivos, latiendo con fuerza bajo la amenaza constante del fascismo y la muerte. Es, en el fondo, una historia de destellos de amor en tiempos de guerra.
Nos leemos en la próxima entrada.
Las palabras tienen un poder inmenso, pueden sanar o destruir.
Natalia Ginzburg
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