Según la red de redes hay cuarenta y dos iglesias en España bajo al advocación de San Pedro Ad Vincula, bastante más que en el resto de Europa y eso sin contar la ermita de Aler que no aparece el listado.
Como siempre que se asoma lo trascendente a la vida cotidiana, aparecen tradiciones y ritos que son la transmisión de los anhelos y miedos de tantas y tantas gentes que antes que nosotros se aventuraron a recorrer los calendarios. Ese camino de tiempos que ahora nos toca andar a nosotros.
En el caso de este santo encadenado, la tradición popular le considera intercesor contra los malos espíritus, el mal de ojo, embrujos, posesiones y otras enfermedades. Qué suerte tener un santo patrón sanador. Un lugar de la geografía próxima donde acudir en busca de la seguridad de que mañana sea posible.
Espíritus al margen y conjuros aparte, lo cierto es que, la fiesta llama a la puerta y el encuentro de las gentes de hoy nos "encadena" al tiempo y a la vida con toda su grandeza, sus recuerdos, sus añoranzas y sus ausencias.
La primera fase del ritual anual ya se ha realizado. La cena en la Plaza ha abierto el tiempo del encuentro entre quienes la habitan todos los días y quienes vamos y venimos con mayor o menor frecuencia. En el fondo de todos esos encuentros nos damos cuenta de que la pertenencia a un lugar geográfico es más una abstracción que una realidad y puede que, esa interinidad del hecho de estar vivo, ese azar de orígenes y procedencias, sea la razón última del "ser" humano.
FELIZ FIESTA 2026
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